Aparicion 1 · 1846-09-19 · penitencia
Si mi pueblo no quiere someterse, me veré obligada a soltar el brazo de mi Hijo. Es tan fuerte y tan pesado que ya no puedo sostenerlo.
La Virgen, llorando, advierte sobre las consecuencias de la desobediencia de su pueblo y su incapacidad de seguir intercediendo ante la justicia divina.
Aparicion 1 · 1846-09-19 · santificación del domingo
Os he dado seis días para trabajar; me he reservado el séptimo y no quieren concedérmelo. Es esto lo que hace tan pesado el brazo de mi Hijo.
La Virgen denuncia la profanación generalizada del domingo, cuando los campesinos trabajaban en el campo en lugar de asistir a misa y respetar el descanso dominical.
Aparicion 1 · 1846-09-19 · blasfemia
Los carreteros no saben jurar sin poner el nombre de mi Hijo por medio. Son estas las dos cosas que hacen tan pesado el brazo de mi Hijo.
La Virgen señala la blasfemia como el segundo gran pecado que provoca la ira divina, mencionando específicamente a los carreteros que usaban el nombre de Cristo como imprecación.
Aparicion 1 · 1846-09-19 · castigo y advertencia
Si la cosecha se echa a perder, la culpa es vuestra. Os lo hice ver el año pasado con las patatas; no hicisteis caso. Al contrario, cuando encontrabais patatas podridas, jurabais y metíais el nombre de mi Hijo.
La Virgen conecta la plaga de las patatas de 1845 con los pecados del pueblo, advirtiendo que peores castigos vendrán si no hay conversión.
Aparicion 1 · 1846-09-19 · misión
Pues bien, haced pasar esto a todo mi pueblo.
La Virgen encarga a los niños la misión de transmitir su mensaje a todo el pueblo cristiano, antes de elevarse al cielo.
· secreto de Mélanie (versión extendida) · Secreto
Melanie, lo que voy a deciros ahora no sera siempre un secreto; podeis publicarlo en 1858.
Los sacerdotes, ministros de mi Hijo, los sacerdotes, por su mala vida, por sus irreverencias y su impiedad en la celebracion de los santos misterios, por el amor al dinero, al honor y a los placeres, los sacerdotes se han convertido en cloacas de impureza. Si, los sacerdotes claman venganza, y la venganza esta suspendida sobre sus cabezas. ¡Ay de los sacerdotes y de las personas consagradas a Dios que por sus infidelidades y mala vida estan crucificando de nuevo a mi Hijo! Los pecados de las personas consagradas a Dios claman al Cielo y piden venganza, y he aqui que la venganza esta a sus puertas, porque ya no se encuentra una persona que implore misericordia y perdon para el pueblo; ya no hay almas generosas, ya no hay nadie digno de ofrecer la Victima Sin Mancha al Eterno en favor del mundo.
Dios va a castigar de una manera sin ejemplo. ¡Ay de los habitantes de la tierra! Dios va a agotar su colera sobre ellos, y nadie podra sustraerse a tantos males reunidos. Los jefes, los conductores del pueblo de Dios, han descuidado la oracion y la penitencia, y el demonio les ha cegado la inteligencia; se han convertido en estrellas errantes que el viejo diablo arrastrara con su cola para hacerlos perecer. Dios permitira a la serpiente antigua poner divisiones entre los soberanos, en todas las sociedades y en todas las familias; se sufriran penas fisicas y morales. Dios abandonara a los hombres a si mismos y enviara castigos que se sucederan por mas de treinta y cinco años.
La sociedad esta en visperas de los azotes mas terribles y de los mayores acontecimientos. Debe esperarse ser gobernada por una vara de hierro y beber el caliz de la colera de Dios. Que el Papa se oponga a quienes quieren innovar en las cosas santas. Que no se aleje el Santo Padre de Roma. Roma perdera la fe y se convertira en la sede del Anticristo. La Iglesia sera eclipsada. El Santo Padre sufrira mucho. Yo estare con el hasta el fin para recibir su sacrificio. Los malvados atentaran varias veces contra su vida, pero no podran acortar sus dias. Sin embargo, ni el ni su sucesor veran el triunfo de la Iglesia de Dios.
Los gobernantes civiles tendran todos un mismo designio, que sera abolir y hacer desaparecer todo principio religioso para dar lugar al materialismo, al ateismo, al espiritismo y a toda clase de vicios. En el año 1864, Lucifer con un gran numero de demonios seran desatados del infierno; aboliran la fe poco a poco, incluso en las personas consagradas a Dios. Estos libros que recorreran la tierra y los espiritus de las tinieblas esparciran por todas partes una flojedad universal en todo lo concerniente al servicio de Dios. Tendran un gran poder sobre la naturaleza; habra iglesias para servir a estos espiritus. Algunas personas seran transportadas de un lugar a otro por estos espiritus malignos, incluso sacerdotes, porque no se habran guiado por el buen espiritu del Evangelio, que es espiritu de humildad, de caridad y de celo por la gloria de Dios.
De cuando en cuando, se veran los acontecimientos. Habra guerras hasta la ultima guerra, que sera hecha por los diez reyes del Anticristo; todos estos tendran un mismo plan y seran los unicos que gobernaran el mundo. Antes de que esto suceda, habra una especie de paz falsa en el mundo; solo se pensara en divertirse; los malvados se entregaran a toda clase de pecados; pero los hijos de la Santa Iglesia seran probados con dureza. Dios permitira las mas terribles persecuciones. En fin, el cielo se oscurecera, la fe se apagara.
He aqui el tiempo de los tiempos y el fin de los fines. La Iglesia entrara en un eclipse total. Pero como en otro tiempo Enoc y Elias, que viviran durante algun tiempo de las hierbas del campo, deben resucitar y predicar para que Dios vuelva a encontrar algunas almas fieles. En fin, el Infierno sera el mas favorecido, y la impiedad llegara hasta el ultimo exceso. Pero he aqui que Maria, en este momento, pondra fin a estos males con su Hijo. Entonces terminara la paz y la reconciliacion entre Dios y los hombres. Jesucristo sera servido, adorado y glorificado; la caridad florecera en todas partes. Los nuevos reyes seran el brazo derecho de la Santa Iglesia, que sera fuerte, humilde, piadosa, pobre, ferviente y por todas partes imitadora de las virtudes de Jesucristo. El Evangelio sera predicado por todas partes, los hombres haran grandes progresos en la fe, y habra paz y concordia universal, porque todos los hombres estaran de acuerdo en reconocer a Dios como su Rey.
Este pasaje aparece en la versión extendida del secreto de Mélanie, publicada en Lecce (Italia) en 1879, no en el breve secreto original enviado a Pío IX en 1851. El Santo Oficio prohibió la difusión de este texto en 1915. La Iglesia aprueba la aparición y el mensaje público de La Salette, pero no avala ni autoriza esta versión extendida del secreto.