La aparición de Nuestra Señora de Walsingham tuvo lugar en 1061 en la localidad de Walsingham, condado de Norfolk, en el este de Inglaterra, durante el reinado de Eduardo el Confesor. La vidente fue Lady Richeldis de Faverches, una noble anglosajona piadosa, señora del feudo de Walsingham. Según la tradición recogida en la Balada de Walsingham del siglo XV, la Virgen María se le apareció en tres ocasiones y la transportó en espíritu hasta Nazaret, donde le mostró la Santa Casa en la que el arcángel Gabriel le había anunciado la Encarnación del Hijo de Dios. La Virgen le pidió que construyera una réplica exacta de la Santa Casa en Walsingham, para que sirviera como memorial perpetuo de la Anunciación y como lugar de peregrinación y oración. Lady Richeldis obedeció el mandato celestial y mandó construir una pequeña casa de madera con las dimensiones exactas de la casa de Nazaret. La tradición relata que los obreros no lograban asentar correctamente los cimientos, hasta que una noche los ángeles trasladaron milagrosamente la estructura a su ubicación definitiva, a unos doscientos pasos del lugar original. Dentro de la Santa Casa se colocó una imagen de la Virgen María sentada con el Niño Jesús en su regazo. El santuario creció rápidamente en importancia y se convirtió en uno de los cuatro grandes centros de peregrinación de la Europa medieval, junto con Roma, Jerusalén y Santiago de Compostela. Fue conocido como la Nazaret de Inglaterra. Los Canónigos Regulares de San Agustín fundaron un priorato junto a la Santa Casa hacia 1153. Reyes ingleses desde Enrique III hasta Enrique VIII peregrinaron al santuario y lo dotaron de generosas donaciones. En 1538, durante la disolución de los monasterios ordenada por Enrique VIII tras su ruptura con Roma, el santuario fue destruido, la imagen quemada y el priorato confiscado. La devoción a Nuestra Señora de Walsingham permaneció latente durante siglos hasta su restauración en el siglo XX, tanto por católicos como por anglicanos, convirtiéndose nuevamente en uno de los principales centros de peregrinación mariana de Inglaterra.
La aparición ocurrió en 1061, cinco años antes de la conquista normanda de 1066. Inglaterra era gobernada por Eduardo el Confesor, un rey profundamente piadoso que sería canonizado en 1161. La sociedad anglosajona atravesaba un período de intensa devoción religiosa, con monasterios florecientes y una fuerte vinculación entre la Corona y la Iglesia. La devoción mariana estaba firmemente arraigada en la piedad anglosajona, con numerosas iglesias dedicadas a la Virgen. El contexto europeo era el de la reforma gregoriana y el fortalecimiento del papado. Las peregrinaciones a Tierra Santa eran cada vez más populares pero extremadamente peligrosas y costosas, lo que confería un valor inmenso a la creación de réplicas de los Santos Lugares en territorio europeo. La destrucción del santuario en 1538 se enmarca en la ruptura de Enrique VIII con Roma y la disolución de los monasterios ingleses, uno de los episodios más traumáticos de la historia religiosa de Inglaterra.
Aparición 1 · 1061 · devoción
Construye en Walsingham una casa con las mismas medidas que esta Santa Casa de Nazaret, donde fue anunciada la Encarnación de mi Hijo, para que sea un memorial perpetuo y lugar de peregrinación.
La Virgen muestra a Lady Richeldis la Santa Casa de Nazaret y le encomienda la construcción de una réplica en Walsingham.
La tradición principal relata el traslado angélico de la Santa Casa durante la noche, cuando los obreros no podían asentar los cimientos. Los ángeles movieron la estructura completa a su ubicación definitiva. A lo largo de los siglos medievales se documentaron numerosas curaciones milagrosas de peregrinos que acudían al santuario. Existía una fuente santa junto a la Santa Casa cuyas aguas se consideraban curativas. Los registros del priorato agustino consignaban exvotos y testimonios de gracias obtenidas. El propio Erasmo de Róterdam visitó el santuario en 1511 y dejó constancia de los numerosos exvotos que cubrían las paredes.
Balada de Walsingham (Pynson Ballad, siglo XV) — Anónimo
Our Lady of Walsingham - Catholic Encyclopedia — Herbert Thurston