El santuario de Nuestra Señora de Las Lajas se encuentra en el municipio de Ipiales, departamento de Nariño, en el sur de Colombia, construido de manera espectacular sobre el cañón del río Guáitara a una profundidad de cien metros. La tradición de la aparición se remonta a 1754, cuando María Mueses de Quiñones, una mujer indígena de la región, transitaba con su pequeña hija Rosa por el agreste camino que bordea el cañón del río Guáitara, entre las localidades de Ipiales y Potosí. Rosa era sordomuda de nacimiento. Al pasar junto a una cueva en la pared rocosa del cañón, la niña Rosa, que nunca había hablado, exclamó repentinamente señalando hacia la roca: «¡Mamá, la mestiza me llama!» María Mueses quedó aterrorizada y huyó con su hija, pero en una ocasión posterior, al pasar nuevamente por el lugar, Rosa se escapó y corrió hacia la cueva. Cuando María fue a buscarla, encontró a la niña jugando con un niño que tenía en brazos una hermosa señora que aparecía pintada o grabada en la roca de la pared del cañón. La imagen de la Virgen María con el Niño Jesús, flanqueada por San Francisco de Asís y Santo Domingo de Guzmán, estaba milagrosamente plasmada en la superficie de la roca, sin que ninguna mano humana la hubiera realizado. Estudios geológicos posteriores determinaron que los pigmentos de la imagen penetran varios centímetros en la piedra, lo que descarta cualquier técnica pictórica convencional. La noticia del hallazgo se extendió rápidamente y el lugar se convirtió en un centro de peregrinación. A lo largo de los siglos se construyeron sucesivas capillas y puentes para facilitar el acceso. El actual santuario neogótico, una obra maestra de la arquitectura religiosa colombiana diseñada por el arquitecto ecuatoriano Lucindo Espinosa, fue construido entre 1916 y 1949 directamente sobre el cañón, apoyado en un puente de 50 metros de altura sobre el río. Es considerado uno de los santuarios más hermosos del mundo.
La región de Nariño en el sur de Colombia formaba parte del Virreinato de Nueva Granada a mediados del siglo XVIII. La zona de Ipiales, fronteriza con el actual Ecuador, estaba habitada por poblaciones indígenas pastos que habían sido evangelizadas por misioneros franciscanos y dominicos durante los siglos XVI y XVII. La sociedad colonial era profundamente estratificada, con una élite española y criolla que dominaba a las poblaciones indígenas y mestizas. La devoción mariana era una fuerza central en la vida religiosa colonial, y los santuarios marianos servían como poderosos centros de cohesión comunitaria. El cañón del río Guáitara era una barrera geográfica formidable que aislaba las comunidades de la región, lo que hace aún más extraordinaria la construcción del santuario en sus paredes.
El milagro principal es la imagen de la Virgen María con el Niño Jesús plasmada de manera inexplicable en la roca del cañón del río Guáitara. Estudios geológicos han determinado que los colores de la imagen penetran varios centímetros en la piedra, lo que descarta cualquier técnica pictórica conocida. La curación de la sordomudez de la niña Rosa, quien habló por primera vez para anunciar la aparición de la Virgen, constituye otro milagro fundacional. A lo largo de los siglos, innumerables curaciones y favores han sido atribuidos a la intercesión de Nuestra Señora de Las Lajas, documentados en miles de placas votivas que cubren las paredes del camino de acceso al santuario.
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Las Lajas Shrine - Wikipedia — Wikipedia