La tradición de Nuestra Señora de Guadalupe de Extremadura se remonta aproximadamente a 1326, cuando un humilde pastor llamado Gil Cordero, vecino de Cáceres, encontró una imagen de la Virgen María enterrada junto al río Guadalupe, en las estribaciones de la Sierra de Villuercas, en la actual provincia de Cáceres, España. Según la tradición, Gil Cordero buscaba una vaca perdida de su rebaño cuando la encontró muerta junto al río. Al disponerse a desollarla para aprovechar la piel, la vaca resucitó milagrosamente. En ese momento, la Virgen se le apareció y le indicó que cavase en aquel lugar, donde encontraría una imagen suya que había sido enterrada siglos atrás por clérigos que la ocultaron durante la invasión musulmana del año 711 para preservarla de la profanación. La imagen, según la piadosa tradición, había sido esculpida por el evangelista San Lucas y enviada desde Roma a Sevilla por el Papa San Gregorio Magno en el siglo VI. Gil Cordero cavó en el lugar señalado y efectivamente encontró la imagen junto con un documento que relataba su origen e historia. Comunicó el hallazgo a las autoridades eclesiásticas, que verificaron su autenticidad. Se construyó inicialmente una pequeña ermita para albergar la imagen, que pronto atrajo numerosos peregrinos. La fama del santuario creció exponencialmente tras la victoria del rey Alfonso XI de Castilla en la batalla del Salado contra los benimerines en 1340, que el monarca atribuyó a la intercesión de la Virgen de Guadalupe. Alfonso XI ordenó la construcción de un gran monasterio en el lugar, que fue confiado a la Orden de los Jerónimos en 1389. El Real Monasterio de Nuestra Señora de Guadalupe se convirtió en uno de los centros religiosos, culturales y artísticos más importantes de España, con una célebre escuela de medicina, un scriptorium famoso y una riquísima biblioteca. Cristóbal Colón peregrinó al santuario antes y después de sus viajes, y bautizó una isla antillana con el nombre de Guadalupe. Los conquistadores españoles llevaron la devoción guadalupana a América, donde se multiplicó. La Virgen de Guadalupe es patrona de Extremadura desde 1907.
El hallazgo de la imagen se sitúa hacia 1326, en plena Reconquista, durante el reinado de Alfonso XI de Castilla. Extremadura había sido reconquistada a los musulmanes en el siglo XIII, pero seguía siendo una zona fronteriza escasamente poblada. La tradición de la ocultación de imágenes durante la invasión musulmana de 711 y su posterior hallazgo milagroso es un motivo recurrente en la religiosidad peninsular, que legitima la continuidad de la fe cristiana a través de los siglos de dominación islámica. El monasterio de Guadalupe alcanzó su máximo esplendor bajo los Jerónimos (1389-1835) y fue un centro de poder político, económico y cultural de primer orden, visitado por reyes, nobles y peregrinos de toda Europa. Su conexión con el descubrimiento y la evangelización de América le confirió una dimensión universal.
El primer milagro asociado es la resurrección de la vaca muerta del pastor Gil Cordero, señal sobrenatural que precedió al hallazgo de la imagen. La imagen misma fue encontrada incorrupta tras siglos de enterramiento, lo que se consideró prodigioso. La victoria del rey Alfonso XI en la batalla del Salado (1340) fue atribuida a la intercesión de la Virgen de Guadalupe y constituye el milagro más célebre asociado al santuario. A lo largo de los siglos, el monasterio documentó meticulosamente cientos de milagros: curaciones de enfermedades, liberaciones de cautivos, protección de navegantes y supervivencias inexplicables. Los códices de milagros del monasterio constituyen una de las colecciones más ricas de la hagiografía mariana española.
Códices de milagros del Monasterio de Guadalupe — Monjes Jerónimos del Real Monasterio de Guadalupe